sábado, 31 de marzo de 2012

Cómo construir una escena

A continuación, unas notas sobre cómo construir una escena por parte del ya mencionado Bickham. He recibido comentarios sobre el estilo de este autor y sólo diré que, como cualquier otra recomendación sobre escritura, hay que ser juiciosos y tomar los elementos que se adecuen a nuestro método de trabajo. En última instancia, de eso se trata este blog: de ofrecer técnicas que, al margen de lo categóricas que puedan sonar las citas, son sólo alternativas (en ocasiones hasta contradictorias) para llevar a cabo la inabarcable tarea de escribir.

“Para comenzar una escena debes hacer que tu personaje (el principal, la mayoría de las veces) diga o muestre claramente lo que quiere. Una vez que la meta ha sido expuesta con total claridad, sin dejar ninguna duda al lector sobre el objetivo, entonces otro personaje en escena debe decir ‘Oh, no lo harás’. Y comienza la batalla”.

Esta pelea es el conflicto que constituye la mayor parte de la escena. Los personajes prueban diferentes enfoques o tácticas, luchando por obtener la ventaja por todos los medios posibles. Sobra decir que la lucha no sólo se refiere a la acción física (entendida como explosiones y combates): puede llevarse a cabo en situaciones cotidianas, con los actos más triviales e inofensivos y, en la mayoría de los casos, de una manera puramente verbal. En cualquier caso, las maniobras son las mismas: alguien intenta obtener algo, el oponente frustra el intento (y acaso contraataca), el protagonista tantea otra estrategia, etc.

“El lector tendría que estar comprometido con esta lucha que se lleva a cabo y, aunque su interés se enfoque en muchas cosas, lo que realmente debería despertar su preocupación es la pregunta de la escena.
¿Qué es la pregunta de la escena? Es la inversión de la meta de la escena.”

El autor ejemplifica: si el comandante declara “destruyan ese submarino”, los lectores convertirán esa meta declarada en una pregunta (¿hundirán el submarino?) y se interesarán por el desenlace. Según afirma Bickham, el lector puede mortificarse por cualquier pregunta, en tanto la meta sea clara y vital para la historia.

“En algún punto, luego de dos o seis o una docena de páginas, la escena tiene que concluir. Para ser verdaderamente satisfactoria, la escena debe terminar de una forma dramática. Así, no puede simplemente detenerse: tiene que brindar un nuevo giro o movimiento a la historia”.

Cabe señalar aquí que el final debe ser lógico (nada de rescates fortuitos o sorpresas inverosímiles) y, lo más importante, adecuado a la pregunta de la escena: si la pregunta trataba acerca de hundir el submarino, el final de la escena debe aclarar si se logró el hundimiento.

“Convendría terminar la escena con un acontecimiento malo para la historia. Nosotros llamamos a esta clase de final una catástrofe. ¿Cómo creas una catástrofe? No lo des a tu personaje lo que quiere al término de la escena.”

Bickham propone que la respuesta a la pregunta del hundimiento del submarino no sea un simple sí o no: el submarino enemigo en cuestión puede escapar o lanzar un torpedo antes de ser hundido. Peor todavía: puede tratarse de un submarino aliado cuya identidad solo es revelada entre los escombros. Cualquier catástrofe elegida, lo importante es recordar el propósito principal de toda escena: hacer que la historia avance.

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